jueves, 17 de noviembre de 2016

José María de Heredia - La mort de l'aigle


LA MORT DE L'AIGLE                                                          LA MUERTE DEL ÁGUILA
Del libro "Les trophées"



Quand l'aigle a dépassé les neiges éternelles,                    Cuando el águila ha rebasado las eternas nieves,
A ses larges poumons il veut chercher plus d'air               quiere buscar más oxígeno para sus vastos pulmones,
Et le soleil plus proche en un azur plus clair                      y al sol más cercano en un cielo más claro,
Pour échauffer l'éclat de ses mornes prunelles.                 para avivar el fuego en sus negras pupilas.

Il s'enlève. Il aspire un torrent d'étincelles.                        Se eleva. Aspira un torrente de centellas.
Toujours plus haut, enflant son vol tranquille et fier,      Siempre más arriba, en su vuelo soberbio y tranquilo
Il plane sur l'orage et monte vers l'éclair                            planea sobre la tormenta y asciende hacia la claridad.
Mais la foudre d'un coup a rompu ses deux ailes.            Pero el rayo ha quebrado de un golpe sus alas.

Avec un cri sinistre, il tournoie, emporté                           Con un grito siniestro, grita, arrastrada por la tromba;
Par la trombe, et, crispé, buvant d'un trait sublime         y, engullendo de un trago sublime la llama esparcida,
La flamme éparse, il plonge au fulgurant abîme.             cae, petrificada, al fulgurante abismo.

Heureux qui pour la Gloire ou pour la Liberté,                 ¡Dichoso quien, por la Gloria o la Libertad,
Dans l'orgueil de la force et l'ivresse du rêve,                    en el orgullo de la fuerza y la embriaguez del sueño,
Meurt ainsi d'une mort éblouissante et brève.                  muere así de una muerte deslumbrante y breve!

miércoles, 16 de noviembre de 2016

José María de Heredia - Pan



PAN

Del libro “Les trophées”


A travers les halliers, par les chemins secrets               Entre los arbustos, por los caminos secretos
Qui se perdent au fond des vertes avenues,                   que se extravían al final de las verdes avenidas,
Le Chèvre-pied, divin chasseur de Nymphes nues,      el sátiro, cazador divino de ninfas desnudas,
Se glisse, l'oeil ardent, sous les hautes forêts.                se desliza, la mirada ardiente, bajo los altos bosques.

Il est doux d'écouter les soupirs, les bruits frais           Es dulce escuchar los suspiros, los sonidos  de frescor
Qui montent à midi des sources inconnues                   que a mediodía se elevan de las fuentes desconocidas
Quant le Soleil, vainqueur étincelant des nues,            cuando el sol, radiante vencedor de las nubes,
Dans la mouvante nuit darde l'or de ses traits.             en la mutable noche arroja sus dardos de oro. 

Une Nymphe s'égare et s'arrête. Elle écoute                  Una ninfa se despista y se relaja. Escucha
Les larmes du matin qui pleuvent goutte à goutte        las lágrimas de la mañana que caen gota a gota
Sur la mousse. L'ivresse emplit son jeune coeur.          sobre la hierba. La embriaguez colma su corazón joven.

Mais, d'un seul bond, le Dieu du noir taillis s'élance,   Pero, de un salto, el dios se abalanza desde negros matorrales,
La saisit, frappe l'air de son rire moqueur,                     la agarra, espanta el aire con su risa burlona,
Disparaît... Et les bois retombent au silence.                 desaparece… Y de los bosques vuelve a adueñarse el silencio.


martes, 15 de noviembre de 2016

José María de Heredia - Le vase



LE VASE                                                                                       LA VASIJA

Del libro “Les trophées”


L'ivoire est ciselé d'une main fine et telle                              El marfil ha sido cincelado por una mano diestra, tal

Que l'on voit les forêts de Colchide et Jason                         que se distinguen los bosques de la Cólquide y a Jasón

Et Médée aux grands yeux magiques. La Toison                 y Medea con sus grandes ojos mágicos. El vellocino

Repose, étincelante, au sommet d'une stèle.                        reposa, brillante, en lo alto de una estela.


Auprès d'eux est couché le Nil, source immortelle             Detrás de ellos se extiende el Nilo, fuente inmortal

Des fleuves, et, plus loin, ivres du doux poison,                  de los ríos; y más allá, ebrias de una dulce pócima,

Les Bacchantes, d'un pampre à l'ample frondaison,           las Bacantes adornan con guirnaldas de pámpanos

Enguirlandent le joug des taureaux qu'on dételle.              de exuberante follaje el yugo de los toros indolentes.


Au-dessous, c'est un choc hurlant de cavaliers;                  Debajo, una estruendosa liza entre caballeros;

Puis les héros rentrant morts sur leurs boucliers                luego, los héroes reaparecen muertos sobre sus escudos,

Et les vieillards plaintifs et les larmes des mères.               y las viejas plañideras y las lágrimas maternales.


Enfin, en forme d'anse arrondissant leurs flancs                Por último, en forma de asas que redondean sus flancos,

Et posant aux deux bords leurs seins fermes et blancs,     y posando en los bordes sus senos firmes y blancos,

Dans le vase sans fond s'abreuvent des Chimères.             en la vasija sin fondo se abrevan las Quimeras.


lunes, 14 de noviembre de 2016

El parnasiano español


Si el impulsor del parnasianismo “épico” fue Leconte de Lisle, su más fiel continuador fue José María de Heredia Girard. Había nacido y se había criado en Cuba, fruto del enlace entre un criollo español y una francesa; por lo que, como aquél, su infancia y su memoria estaban pobladas de climas tropicales y vegetación exuberante, una existencia totalmente opuesta a la rutina urbana que ambos llevarían en Francia el resto de sus vidas.




La biografía de Heredia, no obstante, presenta un punto de inflexión totalmente distinto: al contrario que Leconte de Lisle, quien se rebeló ante la imposición familiar de cursar Derecho para seguir su vocación literaria, el joven español (Cuba todavía no era una nación independiente), que también había sido destinado por sus progenitores al oficio de la abogacía, vio torcerse su destino por una traba burocrática que a muchos no les sonará remota. Con el afán de ofrecerle una educación lo más esmerada posible, el padre de Heredia, que poseía plantaciones y podía permitirse mayores dispendios, había decidido que estudiara el bachillerato por todo lo alto en Francia -por aquel entonces, la cultura francesa era la más apreciada del mundo, y las élites de todas las naciones se entendían entre sí hablando ese idioma. Pero a su retorno, las autoridades educativas españolas consideraron que ese bachillerato francés no podía considerarse equivalente al bachillerato español -¡la eterna cantinela de las convalidaciones académicas!-; de manera que, ni corto ni perezoso, Heredia, en lugar de cursar Derecho y ejercer en España, como habían deseado sus padres, tuvo que hacerlo en Francia nuevamente. Con esto, la literatura española perdió el que podría haber sido uno de sus mayores talentos -e incluso un acicate y un introductor en las tendencias europeas para el resto, precisamente por su formación excepcional. ¡Nuevo ejemplo de la “fuga de cerebros”, esa histórica lacra de migraciones que durante siglos ha contribuido a desolar el panorama cultural español!

En cuanto a su faceta creativa, Heredia adquirió fama gracias a su consumada habilidad para escribir sonetos; los cuales reunió en 1893 en un recueil recopilatorio, titulado “Les trophées”, que fue dedicado al inspirador de su estilo, Leconte de Lisle. Y al año siguiente, el maestro parnasiano murió, y Heredia fue elegido miembro de la Académie Française. ¡El mayor “trofeo” al que podría aspirar un español en ese país que, en ocasiones, nos ha mirado con desdén, pero nos ha reconocido los méritos cuando los había! Otras aportaciones relevantes de nuestro paisano a la cultura gala fueron sus numerosas traducciones de obras clásicas –Horacio–, románticas –Ossian, Lord Byron, etc…– y también españolas –resaltaría la “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España”, de Bernal Díaz del Castillo.




En el plano vital, asimismo, destaca su completa integración con los círculos artísticos y literarios parisinos, su estrecha amistad con el omnipresente Catulle Mendès o con el “nóbel” Sully Prudhomme, y los escandalosos amoríos de su hija Marie con el no menos estridente escritor Pierre Louÿs –al mismo tiempo que hacía vida conyugal con el también escritor Henri de Régnier. Da la casualidad, además, de que Louÿs acabaría siendo también el yerno de Heredia... no por esposar a Marie, sino a su hermana menor, Louise. 
Tanto Louÿs como Regnier fueron autores decadentistas, ojalá más adelante Apolo me dé fuerzas para hablar también sobre ellos en el blog.