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viernes, 12 de mayo de 2017

Charles Coran - A la Vénus de Milo



A LA VÉNUS DE MILO
Del libro “Onyx”

O belle de Milo, que sont-ils devenus                                       ¡Oh, bella de Milo! ¿En qué se han convertido
Tes bras, tes jeunes bras, ô ma belle Vénus?                           tus brazos, tus jóvenes brazos, oh mi bella Venus?
Dis aux regrets sacrés qui troublent mes hommages            Responde a las sagradas quejas que enturbian mi homenaje:
Quel pirate, abordant tes fortunés rivages,                             ¿qué pirata, arribando a tus orillas afortunadas,
Plus dur que Diomède, arma ses lâches mains                       más duro que Diomedes, usó sus ruines manos
Pour frapper tes attraits, délices des humains?                      para quebrar tus atractivos, delicias para los hombres?
Faut-il que la Beauté n'ait pas su te défendre!                        ¡Que la Belleza no haya sabido defenderte!
Quoi! le marbre—ton sang, ta chair—a pu se fendre!            ¡Que el mármol –tu sangre, tu carne- haya podido rajarse!
Et Jupiter Tonnant vit le coup, et les cieux                             ¿Y Júpiter Tonante asistió al golpe, y los cielos
N'écrasaient pas l'infâme à tes pieds, sous tes yeux?            no abofetearan al infame ante tus pies, bajo tus ojos?
Cependant ton sourire est demeuré le même,                        Entretanto, tu sonrisa sigue persistiendo,
Toujours tu te complais dans ta grâce suprême.                    siempre te complaces en tu suprema gracia.
Victrix, ah! tu fais bien d'oublier tes revers,                            Victoriosa, ¡ah!, haces bien olvidando tus infortunios;
Ces bras, ces jeunes bras, le tourment de mes vers,               y esos brazos, esos jóvenes brazos, el tormento de mis versos,
Puisqu'il n'est-plus d'amour dont la douceur mérite             ya que no existe ningún amor cuya dulzura merezca
Que les ouvre au plaisir la divine Aphrodite,                          que la divina Afrodita los abra complacida,
Et qu'il n'est plus, hélas! d'Adonis aujourd'hui,                     ¡y puesto que hoy día no existe ningún Adonis
Pour t'entraîner, ô belle, à les fermer sur lui!                         para incitarte, oh hermosa, a cerrarlos en torno a él!

miércoles, 10 de mayo de 2017

Charles Coran - Le songe



LE SONGE                                                                                        EL ENSUEÑO


Del libro “Élégances” (versión publicada en Le Parnasse contemporain)


Emporté ce matin par un dernier sommeil,                               Arrebatado esta mañana por un último sopor,
Je guidais, dans mon rêve, un quadrige en ivoire;                    conducía en mi sueño una cuadriga de marfil;
Ce char resplendissant trouble encore ma mémoire,               ese carro resplandeciente turba aún mi memoria,
Avec ses chevaux blonds, tels que ceux du soleil.                      con sus caballos dorados, parecidos a los del sol.


Au Dieu qui fait le jour je me trouvais pareil:                            Al dios que creó el día me asemejaba:
Tous les crins rayonnaient pour m’aider à le croire,                todas las crines refulgían para ayudarme a creerlo,
Et, voltigeant vers moi, m’entouraient d’une gloire;                y hacia mí se agitaban, envolviéndome en la gloria. 
Mais soudain un baiser m’a conduit au réveil.                          Pero, de pronto, un beso me ha hecho despertar.


Où suis-je? Entre tes bras, maîtresse blanche et blonde,        ¿Y dónde me hallo? Entre tus brazos, amante blanca y rubia,
Sur l’éclat de ton sein ma tête vagabonde,                                 con mi extraviada cabeza sobre tu seno brillante
Tes cheveux rutilants éblouissent mes yeux.                             y tus rutilantes cabellos deslumbrando mis ojos.

Amour, n’insultons plus à la vertu des songes;                         Amor mío, no insultemos más la virtud de los ensueños:
L’aimable Vérité se prête à leurs mensonges,                           la verdad se presta amablemente a sus mentiras,
Mon rêve eut bien raison de m’égaler aux dieux.                     mi sueño tenía sus buenas razones para equipararme a los dioses.


lunes, 8 de mayo de 2017

Charles Coran - Dessin a la plume



DESSIN A LA PLUME                                                                       DIBUJO A LA PLUMA


Del libro “Élégances” (versión publicada en Le Parnasse contemporain)


Maîtresse, d’après toi je veux faire un pastel.                               Amada mía, quiero hace un dibujo al pastel de ti.
Des crayons de Latour je connais le manége;                               Conozco el manejo de los lápices de Latour;
Tu deviendras marquise à la rose, à la neige,                               te convertirás en marquesa rosada y nivosa,
Sur un trumeau doré de ton petit hôtel.                                        frente a un dorado entrepaño de tu pequeño palacete.


Quoi! j’allais te farder… ô l’indécent mortel!                               ¡Qué! Te voy a maquillar, ¡oh, indecente mortal!
Farder ce front divin, vois-tu quel sacrilége!                               ¡Maquillar esa frente divina, mira tú qué sacrilegio!
Plutôt, trempons dans l’huile un pinceau de Corrége,               Más bien, mojemos en el óleo un pincel de Correggio,
Pour te peindre en Madone, au-dessus d’un autel.                     para pintarte como a una Madonna a los pies de un altar.


Non, ton corps est trop beau… viens poser pour le marbre,      No, tu cuerpo es demasiado bello… Vamos, posa para el mármol,
Sois Vénus dans un parc, triomphe au pied d’un arbre…           sé Venus en el parque, triunfa a los pies de un árbol…
Tu rougis, ma déesse oppose des refus.                                         Te ruborizas: mi diosa se opone con una negativa.


Alors contentons-nous des dessins de ma plume;                       Habrá que contentarse con los bocetos de mi pluma;
Mais je rendrai si bien les dessous du costume                            pero alzaré tanto los bajos de tu vestido,
Que l’avenir saura la belle que tu fus.                                             que el futuro sabrá cuán hermosa fuiste.


lunes, 1 de mayo de 2017

Los parnasianos románticos

En el numerosísimo grupo de poetas que aparecieron en la primera antología de "Le Parnasse contemporain", se encontraron ciertos escritores de larga trayectoria que, por así decirlo, insertaron en ella sus particulares "cantos de cisne". El grueso de su producción presenta la marca inconfundible del Romanticismo. Pero, del mismo modo que la mayoría de los grandes poetas simbolistas fueron en sus inicios grandes cultivadores del parnasianismo, algunos románticos también exploraron esta vía en el tramo final de su vida creativa.

Quizá la gran ausencia en las antologías del Parnaso sea la del no menos grande Víctor Hugo. Es sabido que su poemario "Les orientales" de 1829, pura literatura exótica y evasiva, bastante alejada de los postulados románticos en boga, sirvió de inspiración a los primeros parnasianos; así como la pública admiración que siempre manifestó hacia las obras de Gautier, Banville o Glatigny, entre otros. Pero quizás esa abstención sensata tuvo como feliz consecuencia que hoy nos permitamos el lujo de diferenciar entre romanticismo y parnasianismo como tendencias literarias sucesivas (pues algunos críticos hubieran podido basarse en esa hipotética participación para negar el parnasianismo, y concebirlo sólo como una faceta más del romanticismo).

En la antología sí que participaron, sin embargo, varios personajes cercanos a Victor Hugo: los hermanos Deschamps (Émile, que se hacía llamar "le jeune moraliste", un seudónimo muy poco parnasiano; y Antony, muy cercano al compositor Berlioz). También Auguste Vacquerie, un escritor de tendencias revolucionarias, admirador declarado de los combatientes de 1848 y 1871, y cuyo hermano se casó con una de las hijas de Hugo. O incluso Auguste de Châtillon, cuya ocupación principal fue la pintura, y que hoy es conocido por haber pintado los retratos de los principales románticos de la época.

Asimismo, Charles Coran, descendiente de una familia de marinos bretones y amigo del romántico Auguste Brizeux, a pesar de ser poco conocido en su tiempo, posee una terna de libros bastante interesante. De temática galante y refinada, en ellos puede hacerse una tentativa de rastrear los nexos entre el estilo frívolo y desenfadado de los parnasianos barrocos y el lirismo dieciochesco de Théodore de Banville. Sus sonetos son buenos. El parnasianismo le vendría como un guante a toda su producción anterior, aunque debe de tratarse de algo casual: no queda muy clara (quizá por la falta de investigaciones) su influencia en la nueva escuela... que no debió de ser muy grande, a juzgar por el puesto secundario que ocuparon sus rimas en las antologías de 1866 y 1869-71.

Finalmente, otro romántico significativo que participó en el Parnaso fue Auguste Lacaussade, nacido en la isla Reunión tan sólo tres años antes que Leconte de Lisle (por lo que ambos se conocían de la infancia, y mantuvieron inalterada su amistad durante toda la vida). Uno de sus abuelos había sido un esclavo negro, por lo que su apariencia mestiza le supuso no pocos inconvenientes en la Francia del siglo XIX (como al gran Alexandre Dumas, también descendiente de esclavos caribeños). Sin embargo, sus poemas fueron muy valorados, y en verdad sus rimas no han recibido aún la atención que merecen por su profundidad y sencillez. ¡Pero Apolo siempre dirige la atención de los suyos sobre los suyos, y en este blog se ofrecerá una digna aunque modesta representación!