lunes, 19 de diciembre de 2016

Armand Silvestre - Nénuphars



NÉNUPHARS                                                                                 NENÚFARES

Del libro “Les renaissances”



Sur l'eau morte et pareille aux espaces arides                         Sobre el lento cauce, y semejante a los paisajes áridos
Où le palmier surgit dans les sables brûlants,                         en los que la palmera surge de las arenas ardientes,
Le nénuphar emplit de parfums somnolents                           el nenúfar satura de somnolientos aromas 
L'air pesant où s'endort le vol des cantharides.                       la atmósfera cargada donde se ralentiza el vuelo de las cantáridas[1].



Sur l'eau morte à l'aspect uni comme les flancs                      Sobre el lento cauce en su lisa tersura, como las caderas
D'une vierge qui montre aux cieux son corps sans rides,      de una virgen que exhibe a los cielos su cuerpo sin imperfecciones,
Le nénuphar, nombril des chastes néréides,                            el nenúfar, ombligo de las castas nereidas,
Creuse la lèvre en fleur de ses calices blancs.                           abre los labios en flor de sus blancos cálices.



Sur l'eau morte entr'ouvrant sa corolle mystique,                  Sobre el lento cauce entreabriendo su mística corola,
Le nénuphar apporte un souvenir antique:                              el nenúfar conserva un antiguo recuerdo:
— Vénus marmoréenne, éternelle Beauté,                               Venus marmórea, belleza eterna,



Ton image me vient de l'immobilité,                                          tu imagen me sugiere la inmovilidad,
Et sous ton front poli je vois tes yeux de pierre,                      y bajo tu frente pulimentada veo tus ojos de piedra, 
Comme les nénuphars profonds et sans paupière.                 como si fueran nenúfares profundos y sin párpados.








[1] Coleópteros de color verde esmeralda, habitan en los países tropicales. Su extracto produce efectos afrodisíacos, en pequeñas dosis, pero su ingesta en exceso es mortal de necesidad.

viernes, 16 de diciembre de 2016

François Coppée - Le jongleur



LE JONGLEUR                                       EL MALABARISTA

Del libro “Poèmes divers”


Las des pédants de Salamanque          Harto de los pedantes de Salamanca

Et de l'école aux noirs gradins,             y de la facultad de negros escaños,

Je vais me faire saltimbanque              voy a hacerme saltimbanqui

Et vivre avec les baladins.                      y a vivir con los cómicos ambulantes.


Que je dorme entre quatre toiles,         ¡A dormir bajo cuatro lonas,

La nuque sur un vieux tambour,           la nuca sobre un viejo tambor;

Mais que la fraîcheur des étoiles           pero que el frescor de las estrellas

Baigne mon front brûlé d'amour!         bañe mi frente, que se consume de amor!


Je consens à risquer ma tête                  Acepto arriesgar la cabeza

En jonglant avec des couteaux,             haciendo malabarismos con los cuchillos,

Si le vin, ce but de la quête,                    si el vino, ese objetivo de la colecta,

Coule à gros sous sur mes tréteaux.     corre al por mayor sobre mis zancos.


Que la bise des nuits flagelle                  ¡Que el viento del norte flagele

La tente où j'irai bivaquant,                    la tienda donde vivaqueemos,

Mais que le maillot où je gèle                 pero que los leotardos con los que me congele

Soit fait de pourpre et de clinquant!     estén confeccionados de púrpura y oropel!


Que j'aille errant de ville en ville,          ¡Que vagabundee de pueblo en pueblo,

Chassé par le corrégidor,                         perseguido por el corregidor,

Mais que la populace vile                        pero que el vil populacho

M'admire, ceint d'un bandeau d'or!      me admire, ceñido por una banda dorada!


Qu'importe que sous la dentelle,           Qué me importa que bajo los encajes,

Devant mon cynisme doré,                     afrontando mi dorado cinismo,

Les dévotes de Compostelle                    las devotas de Compostela

Se signent d'un air timoré,                      se persignen con un gesto timorato;


Si la gitane de Cordoue,                           si la gitana de Córdoba,

Qui sait se mettre sans miroir                que sabe componerse sin espejo

Des accroche-coeurs sur la joue             los rizos sobre la mejilla

Et du gros fard sous son oeil noir,         y el maquillaje bajo sus ojos negros,


Trompant un hercule de foire                embaucando a un hércules de feria,

Stupide et fort comme un cheval,          estúpido y fuerte como un caballo,

M'accorde un soir d'été la gloire            ¡me concede una tarde de verano la gloria

D'avoir un géant pour rival!                    de tener como rival a un gigante!


Croule donc, ô mon passé, croule,         ¡Derrúmbate, pasado mío, derrúmbate,

Espoir des avenirs mesquins,                 esperanza de los porvenires mezquinos,

Et que je tienne enfin la foule                 con tal que la multitud que bosteza

Béante sous mes brodequins!                 siga aguantando bajo mis zapatillas!


Que je la voie, ardente, suivre                ¡Que la vea seguir con entusiasmo

Le cercle pur que décriront                     el círculo perfecto que van dibujando

Les sonores poignards de cuivre            los sonoros puñales de cobre

Sur ma tête envolés en rond,                  dando vueltas en el aire sobre mi cabeza;


Et que, l'oeil fou de l'auréole                   y que, con la mirada turbada por el aureola

Qu'allume ce serpent vermeil,                que irradia esa colorada serpiente,

Elle prenne un jour pour idole               un día ella considere su ídolo

Le fier jongleur, aux dieux pareil!         al altivo malabarista, semejante a los dioses!



miércoles, 14 de diciembre de 2016

François Coppée - Le feu follet



LE FEU FOLLET                                                                               EL FUEGO FATUO
Del libro “Poèmes divers”

Par une nuit d'orage et sous un ciel en deuil,                              En una noche de tormenta y bajo un cielo enlutado,

Parfois le paysan, qui sort d'une veillée,                                      a veces, el campesino, que viene de vigilia,

Aperçoit au détour de la route mouillée                                       descubre en el recodo del camino encharcado

Un feu follet énorme et fixe comme un oeil.                                a un fuego fatuo enorme y fijo como un ojo.


S'il s'avance, domptant son effroi par orgueil,                            Si le da por avanzar, dominando su miedo con coraje,

Le feu recule et semble, au fond de la feuillée                             la llama recula y se asemeja, tras el follaje

Par la brise de mer tordue et travaillée,                                        retorcida y moldeada por la brisa del mar,

Une flamme d'alarme, au loin, sur un écueil;                              a una almenara sobre un arrecife lejano;


Mais s'il fuit, le poltron, et regarde en arrière,                           pero si al cobarde le da por retroceder y mirar en derredor,

Il voit tout près, tout près, l'infernale lumière                            sigue distinguiendo demasiado cerca la infernal luminaria,

Grossissant et dardant sur lui son oeil mauvais.                        que se agiganta y proyecta su ojo malvado sobre él.


O vieux désir, pourquoi donc me poursuivre encore,                Oh, viejo anhelo, ¿por qué me persigues aún,

Puisque tu t'es enfui quand je te poursuivais?                            después de haber huido cuando era yo quien te perseguía?

Quand donc t'éteindras-tu? Quand donc viendra l'aurore?     ¿Cuándo te extinguirás, pues, cuándo vendrá la aurora?


domingo, 11 de diciembre de 2016

El Parnaso triunfal


Leyendo uno de los relatos que integran el volumen de "Monstruos parisinos", de Catulle Mendès (traducido por José Manuel Ramos González y editado por Ardicia), concretamente el titulado "Anne de Cadour", ha llamado mi atención -desviándola así del asunto literario propiamente dicho- una inopinada enumeración de las "finas encuadernaciones de libros de poemas" que pueden hallarse en un cajón del tocador de la mundana protagonista. Cuatro nombres significativos asoman en el relato, destinado a una publicación periódica de amplia difusión en la época, y que casi constituirían una especie de recomendación "subliminal" -como esos inconfundibles primeros planos de bebidas refrescantes que, de cuando en cuando, aparecen fugazmente en las escenas más intrigantes o atrayentes de las películas. 

Se trata, en este orden, de Armand Silvestre, Sully Prudhomme, François Coppée y Léon Dierx. La mención no es baladí. 

El primero fue, como Mendès, miembro de una familia pudiente, prolífico poeta y escritor de cuentos de tipo humorístico; además de un bien remunerado crítico de arte, creó también un gran número de libretos de ópera y de obras de teatro. Recibió numerosas distinciones honoríficas en vida, y ostentó no menos cargos públicos hasta su muerte, acaecida en 1901.



Ese mismo año, el segundo, Sully Prudhomme, obtuvo el primer premio Nobel concedido en la Historia. Antes, ya había obtenido uno de los prestigiosos y codiciados sillones de la Académie Française. Fue, quizá, el único parnasiano "todoterreno", escribiendo además de poesía y prosa, buen número de libros sobre estética y filosofía. Por supuesto, sus ideas estéticas y filosóficas se acomodaban perfectamente con los intereses de las clases dominantes -es decir, eran políticamente correctas.



El tercer poeta en tirada editorial es Coppée, otro miembro de la Académie Française. Y no es de extrañar. Como dramaturgo, obtuvo los mayores éxitos de la escena francesa -que entonces era casi lo mismo que decir la escena europea-; aunque esta vez no por agradar a los grandes, sino a los "pequeños" pero muchos, es decir, al público llano. Sus libros de poesía eran tremendamente populares, y sus grandes tiradas hacían las delicias de los parisinos humildes... precisamente porque en ellos retrataba sus vidas cotidianas, usando ampliamente el argot de los barrios bajos. Cómo no, el chauvinismo más exaltado y el catolicismo más piadoso e ingenuo se alternan en su obra. Y, cómo no, su mensaje es claro y comprensible a más no poder -lo más alejado que quepa imaginarse de las ambigüedades simbolistas de Mallarmé o Rimbaud, a los que criticaba abiertamente.



El último es Léon Dierx, sucesor y "alter ego" católico de Leconte de Lisle -del que ya se ha hablado la semana pasada. Se pasó la vida escribiendo exclusivamente poesía, y obteniendo un premio literario tras otro.

Como se puede ver, junto con Mèndes, aquí tenemos al Parnaso triunfal: el grupo de creadores que supo rentabilizar de una forma más beneficiosa su talento, llegando a vivir de su fama y de su pluma. ¡Qué duda cabe que Verlaine no tuvo en mente a ninguno de ellos cuando acuñó la expresión "poetas malditos"!