lunes, 2 de octubre de 2017

Henri Cazalis - La passion de Siva



LA PASSION DE SIVA                                                               LA PASIÓN DE SIVA
Del libro "L'Illusion"

Siva survivra seul, un soir, à tous les Dieux:                         Sólo Siva sobrevivirá una noche a todos los dioses:
Leurs têtes, ce soir-là, pareront sa poitrine,                          sus cabezas, esa noche, adornarán su pecho;
Et, la paix du néant souriant dans ses yeux,                          y con la paz de la nada sonriendo en sus ojos,
Siva se chantera sa passion divine:                                         Siva cantará para sí mismo su divina pasión:


«J'étais, aux temps passés, l'âme de l'univers,                     “Fui, antaño, el alma del universo:
J'étais le jour, j'étais la nuit, j'étais l'aurore,                         fui el día, fui la noche, fui la aurora,
J'étais le printemps clair, les étés, les hivers,                       fui la primavera despejada, los veranos, los inviernos,
L'immense vie ardente, et l'Amour qui dévore.                   la inmensa vida ardiente y el amor devorador.


Illusoire splendeur, j'habitais mon palais,                            Esplendor ilusorio, habitaba en mi palacio
Ainsi que l'araignée au centre de ses toiles:                          igual que la araña en el centro de sus hilos:
Les âmes tour à tour tombaient dans mes filets,                 las almas todas juntas caían en mis redes,
Et j'ai fait dans mon sein s'éteindre les étoiles.                    y las estrellas se han extinguido en mi seno.


Oh! les morts, dormez donc et rêvez dans ma nuit,            ¡Oh, difuntos! Dormid y soñad en mi noche,
En attendant qu'un jour je vous fasse renaître,                   aguardando que un día os permita renacer,
Si j'ai besoin encor de lumière et de bruit,                            si continúo teniendo necesidad de luz y de ruido,
Pour de nouveau combler l'abîme de mon être:                  para colmar de nuevo el abismo de mi ser.


Car l’abîme est profond et mon coeur plein d’ennui,          Pues el abismo es profundo y mi corazón está lleno;
Et seul dans l’infini, debout, sombre, livide,                         y, a solas en el infinito, de pie, sombrío, pálido,
Je pense qu’autrefois mon sein comme aujourd’hui           pienso que mi pecho, igual antaño que hoy,
Portrait le ciel entire et restait toujours vide.»                     contiene el cielo entero y permanece siempre vacío.”


miércoles, 27 de septiembre de 2017

Henri Cazalis - Les trésors de Allah



LES TRÉSORS DE ALLAH                                                            LOS TESOROS DE ALÁ
Del libro "L'Illusion"


Un grand fleuve d'or roule en la mer qui s'embrase,                Un gran río de oro se vierte en el mar abrasado.
Le soleil en sa pourpre est comme un beau rubis.                    El sol púrpura es como un bello rubí, 
Le ciel jaune du soir est comme une topaze:                              el cielo amarillento de la tarde es como un topacio:
Des richesses d'Allah les yeux sont éblouis.                               los ojos quedan deslumbrados ante las riquezas de Alá.


Le nocturne collier des limpides étoiles.                                     Al collar nocturno de límpidas estrellas,
Oh! quel trésor, Allah, le pourrait égaler!                                   ¡oh, Alá, qué tesoro podría asemejarse!
Et la Mort viendra-t-elle un jour nous révéler                           ¿Y la muerte vendrá un día a revelarnos
Tous ceux qu'en tes harems tu gardes et tu voiles?                  todo lo que guardas y velas en tus harenes?


Nous sommes des fourmis rampant aux pieds d'un Roi:        Somos hormigas arrastrándose a los pies de un rey:
Que savons-nous de ses richesses entassées?                           ¿Qué sabemos acerca de sus riquezas,
Qu'avons-nous entrevu du ciel de tes pensées,                         qué hemos vislumbrado del cielo de sus pensamientos,
Atomes éperdus, pris de vertige en toi?                                      átomos extraviados, presos del vértigo dentro de ti?


lunes, 25 de septiembre de 2017

Henri Cazalis - Réverie panthéiste



RÉVERIE PANTHÉISTE                                                         ENSUEÑO PANTEÍSTA
Del libro "L'Illusion"
 

Songe d'un soir d'été, de caresse infinie:                              Sueño de una noche de verano, infinitamente acariciante:

—Se perdre dans ce large océan de la vie,                             perderse en el enorme océano de la vida

Et, dans ses flots noyé, bientôt ne plus sentir                      y, sumergido bajo las olas, al poco tiempo sentir

Que la lente douceur de s'y fondre, et mourir!...                 sólo la lenta dulzura de hundirse y fenecer.

Rêver que l'on est fleur, plante, l’oiseau qui vole…             ¡Soñar que se es una flor, una planta, un ave que vuela;

Ou le vent, ce vent chaud qui passe, et, pour parole,          o el viento, esa cálida brisa que pasa y se expresa

Q'on a son chant qui berce et son baiser qui fuit…              mediante su canto que arrulla y su beso que escapa!

Être cette forêt qui, vaste sous la nuit,                                   ¡Ser ese bosque, vasto bajo la noche,

Frissonne par un souffle immense traversée!...                   que se estremece atravesado por un suspiro inmenso!

Être l'arbre ignorant le mal de la pensé;                                ¡Ser el árbol, ignorante de la lacra del pensamiento;

Ou ce grand ciel laiteux, d'où s'épanche en clarté               o ese gran cielo galáctico que derrama en forma de claridad

L'innombrable baiser des étoiles d'été!...                              el beso inefable de las estrellas de verano!

Être la mer qui bout toujours, crée et fermente!...              ¡Ser el mar que siempre hierve, engendra y borbotea!

Devenir toute chose où tremble une âme aimante,             ¡Transformarse en las cosas en las que tiembla un alma que ama,

De l'herbe qui palpite à l'étoile de feu!...                                desde la brizna de hierba que palpita hasta la estrella de fuego!

Sentir en soi s'ouvrir le coeur vague d'un Dieu!                   ¡Sentir abrirse dentro de uno mismo el incierto corazón de un dios!


martes, 19 de septiembre de 2017

El parnasiano panteísta

Leyendo la obra poética de Henri Cazalis (1840-1909), a uno le surgiría la duda de si considerar a este autor como parte integrante del grupo de los parnasianos, si no fuera porque contribuyó ampliamente a cada una de las tres antologías "canónicas" del movimiento (en concreto, con 8 poemas en 1866, 2 en 1869 y 6 en 1876). Y, sin embargo, a juicio del que suscribe estas líneas, habría muchos más motivos para considerar parnasiano -por poner un ejemplo- a Verlaine que a Cazalis.



En primer lugar, por la estrecha amistad que mantuvo con Stéphane Mallarmé, el precursor del simbolismo, y que ha quedado reflejada en la extensa colección de epístolas que ambos intercambiaron durante años. Los dos escritores pertenecían al círculo de Nina de Villard y Camille Mauclair, y sentían una gran atracción hacia la música wagneriana -que, en la década de los 60 del siglo XIX, era considerada como la "música del futuro" o la estética más vanguardista. Irremediablemente, Wagner estuvo (y sigue estando) asociado a una suerte de romanticismo místico, un apasionamiento melancólico de raigambre germana, que poco o nada tiene que ver con otras tendencias de la época, como el positivismo; o, sobre todo, la admiración retrospectiva por la Antigüedad grecorromana que caracteriza a la mayoría de los poetas del Parnaso francés.

En efecto, el misticismo de Ménard poco o nada tiene que ver con el de Villiers De L'Isle-Adam, otro reconocido admirador de Wagner. Compararlos equivaldría a comparar la religiosidad de un creyente pagano con la de uno católico y apostólico. En el caso de Cazalis, el origen de su estética melancólica y romántica se encuentra en sus años de juventud. Fue un lector voraz de la poesía alemana de Rückert, Heine y Goethe; y compartió con este último su admiración hacia la monumental catedral de Estrasburgo -obra arquitectónica cumbre del período gótico-, durante los años que pasó allí cursando estudios de Derecho. Como Goethe, abandonó todo dogmatismo religioso para profesar un culto panteísta personalísimo, pero no por ello menos sincero. Y también como Goethe, acabó sucumbiendo a la atracción de su curiosidad ilimitada, no bien comenzó a ejercer como abogado... en París. Tenía ante sí toda la vida artística floreciente, así como toda la especulación científica: ¿cómo resignarse a permanecer encerrado en su despacho, teniendo a su alcance las galerías y los laboratorios, las tertulias y las facultades, donde tantas cosas novedosas se ofrecen a ojos de quien encuentra paso franco a sus inquietudes? Al final, el abogado acabó convirtiéndose en poeta y en médico: lo mismo hallamos entre su producción rimas que ensayos de medicina. No obstante, ambas facetas de su caleidoscópica existencia se hallaban claramente disociadas ante la sociedad: el doctor Cazalis pasaba consulta, mientras componía versos bajo el seudónimo de Jean Lahor.

Lahor, además, no fue en sus versos un hombre de ciencia metódico y exacto. Sus estremecimientos estéticos provienen de la Idea, no de la Forma. Y cuando la abstracción intelectual ostenta la primacía sobre los sentidos sensuales... eso es poco parnasiano. Lo que no obsta para que las rimas de nuestro autor sean de una belleza sonora incuestionable. ¡Analicemos la reacción de los músicos!

Evidentemente, ni Debussy ni Ravel prestaron atención a ese tono serio y profundamente melancólico: haría falta pertenecer a otra casta más septentrional, más brumosa, más mítica y mística, para preferir los versos de Lahor. En ese contexto se hallaba, por el contrario, la pléyade de compositores posrománticos que surgieron en la Schola Cantorum francesa: Henri Duparc, Charles Bordes, Ernest Chausson... Estos hombres compusieron numerosos lieder pesimistas sobre sus poemas, de una dulzura crepuscular bastante afín a la delicada sensibilidad de los decadentistas. Aunque la melodía más famosa de todas fue netamente romántica: la "Danza macabra" de Saint-Säens. En verdad, hay poco de la típica luminosidad francesa en Lahor, y mucho más de la penumbra medieval y germánica de los Nibelungos.

Y, sin embargo, nuestro autor fue también un orientalista, como el Saint-Säens de "Sansón y Dalila", como su amigo el poeta Henri Regnault de los "Chants persannes", o como el propio Goethe del "Diván". En este ámbito puede hallarse el nexo entre Lahor y los parnasianos: un día, transportado por una inspiración repentina, Lahor compuso un largo poema épico titulado "L'enchanement de Siva", de temática hinduista. Deseoso de conocer la opinión del gran poeta hinduista del momento, Leconte de Lisle, se presentó en su casa en busca de una opinión fundamentada, y se encontró con un juicio de lo más insólito: "yo mismo había tenido antes ese mismo sueño que usted, monsieur Cazalis", dijo el maestro, "sólo que ha sido usted el que ha llegado a ponerlo fielmente por escrito".

Al final, Lahor, en una de sus cartas, denomina a su propio y particular modo de concebir el mundo como un "pesimismo heroico". Melancolía y epopeya, la tragedia wagneriana. ¿A qué nos suena esto? ¿No fue Schopenhauer el adalid par excellance del pesimismo... y también el divulgador de los estudios hinduistas en Europa?

Es curioso cómo visiones aparentemente contradictorias de la vida pueden llegar a converger, seduciendo a los mismos hombres, encarnándose así las incoherencias en un ser de carne y hueso en el que dos polos opuestos se funden, hasta el punto de desmentir toda lógica y hacernos desconfiar de la racionalidad de nuestros juicios. ¡No, un hombre no nace como un ser unilateral ni como una tendencia... sino como una fusión resultante de las innumerables tendencias de sus innumerables ancestros! O de sus precursores, en el caso de los artistas.

Sabido es que la raza humana es antigua, por Apolo.